Los enfrentamientos interimperialistas y sus límites

Introducción al debate del Comité Internacional – Parte 2: China, Rusia y Oriente Medio

Muchas gracias a Ana Cristina. Estoy de acuerdo con lo que ella presentó. Acordamos que yo complementaría su presentación abordando dos temas:

(1) la base teórica de nuestra comprensión del imperialismo chino y ruso;

(2) el papel actual de Oriente Medio en el imperialismo y en la resistencia al imperialismo.

El punto de partida para nosotras en este debate es la teoría leninista del imperialismo, tal como se ha desarrollado en diferentes periodos desde 1916. Desde sus inicios, como señaló Ana Cristina, la teoría no fue solo de Lenin; Luxemburgo, Hilferding y otros hicieron contribuciones cruciales.

Quisiera destacar un punto crucial: mientras que los no marxistas conciben el imperialismo principalmente como una intervención militar, nosotros, como marxistas, vemos que el imperialismo militar y geopolítico está fundamentado en el imperialismo económico. Esto es: el desarrollo capitalista desigual, la exportación de capital, la competencia por las materias primas, el intercambio desigual, etc. En Ucrania, por ejemplo, la influencia imperialista europea se ejerce, en su mayoría, a través del poder económico y otras formas de lo que se denomina muy engañosamente poder blando”, como el sexismo y los ataques contra las personas trans, como señala Penny Duggan—  mediante el envío de armas o a través de la OTAN.

Esto no implica bajo ninguna circunstancia que el poder militar no sea importante para el imperialismo. Estoy de acuerdo con Eric Toussaint en que los Estados Unidos bajo el mando de Trump están intentando revertir su relativo declive invirtiendo en sectores en los que Estados Unidos es particularmente fuerte: el complejo militar-industrial y la industria de combustibles fósiles.

Si la estrategia de Trump será efectiva o no, es una cuestión diferente. Sus tarifas están dislocando la industria automotriz transnacional, por ejemplo, lo que debilita el capital estadounidense en su totalidad. En cualquier caso, el poder económico es crucial.

En diferentes periodos del imperialismo, como explica Ana Cristina, los choques interimperialistas han sido más o menos intensos. Antes de las dos guerras mundiales, la competencia por los imperios colonialistas terminaron dos veces en guerras inter-imperialistas de escala mundial. Desde la Guerra Fría hasta la crisis financiera de 2008, las rivalidades fueron menos intensas: el imperialismo estadounidense dominó el mundo capitalista y subordinó a otros imperialismos ante él.

Hoy, en la era de Trump, la extrema derecha y el neofascismo nacionalista, las rivalidades inter imperialistas están de nuevo a la alza, por ejemplo, entre los imperialismos estadounidense y los europeos como los de Alemania y Francia. Cualquier contraste entre el mal imperialismo Trumpista y los menos malos imperialismos europeos es implausible, de todas formas. El alza del neofascismo es tan evidente en Europa como en Estados Unidos, tanto en países específicos (en estos momentos en Hungría, Eslovaquia, República Checa, Eslovenia y quién sabe donde más el día de mañana), y en las instituciones de la Unión Europea (especialmente los acuerdos que la derecha tradicional está realizando con la extrema derecha en el Parlamento Europeo).

Imperialismo Chino

Este ha sido el contexto para la restauración capitalista y los imperialismos emergentes en China y Rusia, en distintos sentidos. El alza del imperialismo Chino y Ruso no es la única razón para el crecimiento de las rivalidades inter imperialistas, es parte de una imagen más amplia. Pero, como menciona Ana Cristina, aún no estamos encarando una guerra global. ¿Hasta qué punto se intensificarán los enfrentamientos interimperialistas actuales?

China es el caso más evidente de un poder económico creciente, ampliamente reconocido como el mayor rival de los Estados Unidos. Como explica Ilya Matveev en su artículo1, actualmente los Estados Unidos aún son, por mucho, la superpotencia militar dominante a nivel mundial; pero China se ha convertido en la superpotencia manufacturera dominante del mundo.

Al principio su ascenso no fue visto como una amenaza para los imperialismos tradicionales, al contrario, fue un jugador clave en la formación del orden neoliberal, a partir de una especie de simbiosis con las multinacionales occidentales. Los dos imperialismos están tan estrechamente entrelazados hoy en día que su desconexión prevista, como mencionó Ana Cristina, es un reto enorme.

La típica coordinación cercana entre los estados imperialistas y las empresas multinacionales capitalistas - entre el estado neerlandés y una multinacional como Shell, por ejemplo - está asegurada en China, únicamente, por el Partido Comunista, con comités del partido fungiendo como órganos de dirección corporativa.

En cada intervención internacional China - el control del puerto Griego de Piraeus, la base China en Djibouti, los proyectos chinos en África o Latinoamérica - los intereses geopolíticos chinos están conectados a la expansión económica del capital Chino.

En años recientes, los imperialismos chino y occidentales han chocado con mayor frecuencia, por ejemplo, por el control de vías marítimas de vital importancia. Los paralelismos con las crecientes tensiones interimperialistas antes de la Primera Guerra Mundial han sido ampliamente identificados.

Rusia - un caso diferente

Rusia es mucho más débil económicamente hablando que China, y bastante más dependiente en poderío militar para mantener su dominio económico regional. Hay un paralelismo aquí con el imperialismo zarista antes de la Primera Guerra Mundial -  nótese que Lenin no permitió que la pobreza y atraso económico de Rusia lo detuvieran para caracterizarla como imperialista.

 Hoy en día, especialmente desde el establecimiento de la Zona de Libre Comercio Profunda e Integral de Ucrania con la Unión Europea tras el levantamiento de Maidán, ha sido inevitablemente atraída hacia la región económica de la Unión Europea. Y así como la incorporación de gran parte de Polonia al mercado ruso solo fue posible en el tiempo de Lenin gracias al dominio político zarista, hoy solamente el poder militar ruso puede hacer posible la transferencia de Ucrania al espacio Euroasiático” dominado por Rusia.  

Estas son las realidades del imperialismo Chino y Ruso - realidades que niegan los campistas.

El Medio Oriente

Si dirigimos la mirada hacia el Medio Oriente, especialmente a Palestina, podemos observar que los conflictos interimperialistas tienen límites definidos, límites que no encajan con una visión campista de la geopolítica.

Para los imperialismos occidentales, el petróleo ha sido históricamente (y sigue siendo) pieza central en la acumulación de capital, con consecuencias cada vez más devastadoras para el clima y la población mundiales. Desde sus inicios en 1930, este ha sido central para el imperialismo estadounidense en Arabia y el Golfo, con una economía global basada desde los años 50 en petroquímicos y plásticos, como explica Adam Hanieh2. Las crisis contemporáneas del imperialismo están sobredeterminadas por los cataclismos ecológicos.

Con el ascenso de la resistencia Árabe al colonialismo, especialmente después de la revolución Egipcia de 1952, la vigilancia de la región Árabe se ha convertido en un gran reto para el imperialismo. Como explicó Gilbert Achcar, esto hizo de la alianza estadounidense con el estado colonizador de Israel, especialmente desde 1967, una ganga para el capital estadounidense. Los casi cuatro mil millones de dólares que Estados Unidos destina anualmente como ayuda a Israel, le cuestan mucho menos al imperialismo estadounidense que lo que costaría una intervención directa.

Hoy en día, la era de Trump también es la era de Netanyahu, quien ha sido en muchos sentidos, pionero en el nacionalismo de extrema derecha global actual. Durante los últimos dos años, Trump y Netanyahu han llevado a cabo conjuntamente el asalto genocida contra Gaza.

A pesar de las condenas verbales realizadas por vastas mayorías en la Asamblea General de las Naciones Unidas y por la Corte Internacional de Justicia, el pasado noviembre el Consejo de Seguridad entregó Gaza a Trump mediante el establecimiento de su denominada Junta de Paz” – con respaldo europeo y abstención de parte de Rusia y China. Sabemos actualmente de cinco países que reforzarán el mandato de Trump: Indonesia, Marruecos, Albania, Kazajistán y Kosovo. Este sería hoy el equivalente a la coalición de voluntarios” que George W. Bush estableció hace décadas para la invasión de Irak.

La lección es muy clara: los límites reales del poder imperialista están definidos por las luchas de la gente palestina y otros sectores oprimidos, y no mediante la dependencia en imperialismos rivales. No es que nosotros, como Marxistas, seamos incapaces de entender las fuentes emocionales del campismo. La población joven en especial, está consumida actualmente por una repulsión moral ante el genocidio y devastación en Gaza. Compartimos dicha repulsión. Es entendible que la muerte y destrucción causada por la agresión de Putin en Ucrania parezca menos importante, casi secundaria en comparación. Pero nuestro compromiso total de luchar en contra del genocidio en Palestina solo puede ser reforzado con una fuerte y contundente oposición al genocidio en Ucrania.

Y nuestra pelea en contra del imperialismo neofascista solo puede ser reforzada por la oposición al creciente autoritarismo liberal”. El neoliberalismo de centro-derecha y centro-izquierda están quedando rezagadas detrás de la xenofobia, el racismo y la represión que promueve la extrema derecha. Combatir contra el imperialismo de extrema derecha requiere de flexibilidad táctica y de creatividad, y al mismo tiempo, requiere una lucha reactiva en todas sus formas.

21 de febrero de 2026

  • 1

    Ilya Matveev, ‘A Disjointed World: China, Russia and the Coming Era of Inter-imperialist Rivalry’, Spectre Journal 6(12), October 2025.

  • 2

    Adam Hanieh, Crude Capitalism: Oil, Corporate Power, and the Making of the World Market, London: Verso, 2025.

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