Contra el régimen teocrático y autoritario de Irán y las injerencias imperialistas: solidaridad con la lucha de los pueblos de Irán

Declaración del Buró ejecutivo de la Cuarta internacional.

Las movilizaciones en curso que sacuden a Irán expresan una profunda cólera popular, nacida de décadas de dictadura, del encarecimiento de la vida, de la inflación descontrolada y del derrumbe de las condiciones de vida de millones de personas. Las sanciones internacionales y la desastrosa política económica de la República Islámica de Irán han provocado un profundo estancamiento, mientras que las élites del régimen y los Guardianes de la Revolución han acumulado una fortuna inmensa.

Iniciada por comerciantes del gran bazar de Teherán, la protesta social se extendió rápidamente a más de ochenta ciudades, prendiendo fuego los barrios populares, a los pequeños comerciantes asfixiados por la crisis, a estudiantes y a jóvenes sin futuro. De este modo, se transforma en un movimiento político de alcance nacional, que constituye un nuevo desafío lanzado al régimen islámico autoritario y corrupto, basado en la explotación y la opresión de las mujeres y de las minorías nacionales.

Desde hace décadas, y en particular a través de las grandes movilizaciones de 2022, en las que las mujeres estuvieron a la vanguardia del levantamiento “Jin, Jiyan, Azadi”, los pueblos de Irán no han dejado de enfrentar al poder con valentía y de expresar de manera constante sus aspiraciones a una sociedad democrática, de igualdad y de justicia social.

Del mismo modo, el movimiento actual no se limita a una simple revuelta coyuntural: encarna un nuevo capítulo de la lucha de las trabajadoras y los trabajadores, las y los estudiantes, las mujeres y los pueblos oprimidos —en particular el pueblo kurdo del Rojhilat— por tomar su destino en sus propias manos.

Al sintetizar las reivindicaciones sociales de las movilizaciones de masas de 2018 y 2019 con las demandas de igualdad y libertad en el corazón del levantamiento “mujer, vida, libertad”, la movilización actual porta en sí un potencial revolucionario inmenso. La República Islámica de Irán está exhausta y lo sabe. El régimen solo se sostiene mediante la violencia y la brutalidad. Condenamos sin reservas la represión de Estado y el uso de la violencia policial contra manifestantes y activistas sociales, sindicales, políticos y culturales.

Afirmamos nuestra solidaridad más franca con sus huelgas, sus concentraciones y manifestaciones, sus reivindicaciones y sus formas de organización autónoma. Apoyamos su lucha por una sociedad liberada de la explotación y de las opresiones.

Nuestro internacionalismo no puede reducirse a una simple denuncia moral: se trata de reconocer y apoyar de manera concreta el poder de autoemancipación de los pueblos contra todas las formas de opresión. Los pueblos de Irán no quieren elegir entre dos despotismos.

Rechazamos los proyectos de “cambio de régimen” de Trump y Netanyahu, que intentan imponer una solución desde arriba financiando a la corriente monárquica y amenazando con una nueva intervención militar contra Irán. Detrás de los proyectos de Trump se esconde el objetivo explícito de apropiarse de las reservas de energía fósil, tal como lo expresó claramente en relación con Venezuela.

La historia reciente muestra que los bombardeos, las sanciones y las injerencias externas solo sirven para reforzar la hegemonía de las grandes potencias occidentales y de los Estados autoritarios, devastar a los pueblos y dividir a las clases populares.

Los pueblos no necesitan ni “protectores” imperialistas ni regímenes autoritarios: su liberación solo puede surgir de las luchas independientes, unificadas y autoorganizadas de las trabajadoras y los trabajadores, las mujeres, las y los jóvenes y las minorías nacionales, para decidir libremente su futuro sin injerencia imperialista.

5 de enero de 2026
 

Buró Ejecutivo