Esta intervención corrió a cargo de Maryna, de Sotsialnyi Rukh, durante la reunión del Comité Internacional celebrada en febrero de 2026.
Queridas y queridos camaradas,
Mañana se cumplirán exactamente cuatro años desde que comenzó la guerra en mi país. La vida de cada ucraniano ha sido puesta patas para arriba.
Somos activistas de Sotsialnuy Rukh, una organización cívica ucraniana. Estamos profundamente agradecidos por la oportunidad de estar hoy aquí y de dirigirnos a ustedes —nuestros camaradas y aliados de la Cuarta Internacional.
Vivimos y trabajamos en un país que ha estado resistiendo una agresión rusa a gran escala durante ya cuatro años. La guerra ha afectado todos los aspectos de nuestras vidas —nuestro trabajo, la educación, las familias, la seguridad y el futuro.
Pero también ha demostrado el poder de la solidaridad —tanto dentro de Ucrania como a nivel internacional. Muchos hombres de nuestra organización fueron al frente para defender su país. Ucrania está perdiendo a sus mejores hijos.
Somos docentes, trabajadores y activistas, y cada día vemos cómo la guerra afecta a la gente común. Nuestros estudiantes estudian durante las alarmas de ataque aéreo, viven sin electricidad estable, soportan pérdidas e incertidumbre. Y al mismo tiempo, siguen aprendiendo, trabajando y luchando por su futuro. Nuestro pueblo paga un alto precio todos los días —con su salud, su seguridad y a veces sus vidas— por el derecho a la libertad y a un futuro. Al mismo tiempo, como activistas de Sotsialnuy Rukh, seguimos defendiendo los principios de la democracia, la justicia social y los derechos humanos.
Defender nuestra patria ha vuelto especialmente urgente la cuestión de la igualdad ante la ley. Esto no es un principio abstracto. Es la base sin la cual no se puede construir una sociedad justa. Todos deben ser iguales ante la ley —sin importar el estatus social, el cargo político o el poder económico. No puede haber un conjunto de reglas para quienes luchan y se sacrifican, y otro para quienes detentan el poder y los recursos.
La guerra no debe convertirse en una excusa para restringir los derechos democráticos o profundizar la desigualdad. Al contrario, en tiempos de guerra la democracia y la justicia social deben ser defendidas aún con más firmeza, porque la gente debe entender por qué tipo de futuro está luchando.
Por eso este verano Ucrania vio una ola de las llamadas “protestas de cartón” —acciones pacíficas en las que ciudadanos salieron con simples carteles de cartón para expresar su posición. Sotsialnuy Rukh apoyó esta iniciativa y participó activamente.
El detonante inmediato del descontento masivo fue la preocupación por los intentos de socavar la independencia de la Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania y de la Fiscalía Especializada Anticorrupción en favor de la vertical presidencial del poder. Para la sociedad ucraniana, la independencia de las instituciones anticorrupción es crítica, porque la corrupción socava la confianza en el Estado y debilita nuestra capacidad de resistir la agresión.
Pero estas protestas reflejan una frustración más amplia —el fracaso de las autoridades para responder a la profunda demanda social de justicia. Mientras millones de ucranianos viven en condiciones de guerra, trabajan, hacen voluntariado, sirven y arriesgan sus vidas, partes de las élites económicas y políticas continúan enriqueciéndose ilegalmente y buscan formas de evitar rendir cuentas.
Esto genera una peligrosa sensación de injusticia. La gente ve que la carga de la guerra se distribuye de manera desigual. Y esto socava la confianza social —uno de los recursos más importantes de cualquier sociedad, especialmente durante la guerra.
Vemos el riesgo de que Ucrania pueda ser empujada hacia un modelo de capitalismo salvaje, donde los derechos y la dignidad dependan del poder económico en lugar de la ciudadanía. En un sistema así, las personas deben luchar constantemente no solo por el futuro sino por la supervivencia.
Por eso nuestro trabajo es tan importante hoy. Luchamos por los derechos de los trabajadores, por la protección social, por la igualdad de género, por la transparencia del poder y por la preservación de las instituciones democráticas. Trabajamos con jóvenes, estudiantes, educadores y trabajadores para fortalecer una cultura de solidaridad y participación cívica.
Solidaridad internacional
La solidaridad internacional para nosotros no es un concepto abstracto.
Activistas de Sotsialnuy Rukh han participado en acciones pacíficas de solidaridad con el pueblo palestino. Creemos que la coherencia en cuestiones de libertad y justicia es esencial. Es imposible exigir apoyo para nosotros mismos mientras permanecemos en silencio frente al sufrimiento de otros.
Durante una protesta en Kyiv, los manifestantes levantaron las banderas de Ucrania y Palestina como señal de apoyo mutuo entre dos pueblos que enfrentan invasiones imperialistas y la ocupación de territorios internacionalmente reconocidos.
Las y los participantes coreaban:
“¡De Ucrania a Palestina, la ocupación es un crimen!”
Nos oponemos a todas las formas de ocupación, dominación colonial y castigo colectivo a civiles. Nuestra solidaridad con Palestina no contradice nuestra lucha por la libertad de Ucrania —surge de los mismos valores: la autodeterminación de los pueblos, la igualdad ante la ley y el respeto por el derecho internacional.
Creemos que el movimiento internacional de izquierda debe ser coherente: apoyar a los pueblos, no a los gobiernos; defender a los civiles, no justificar la violencia; sostener la libertad sin dobles estándares. La solidaridad no es una elección geopolítica. Es una posición moral.
Protección de los trabajadores de infraestructura crítica
Uno de los problemas más urgentes hoy es la falta de asistencia estatal a los trabajadores de infraestructura crítica heridos en ataques rusos y a las familias de quienes fueron muertos.
El 27 de abril de 2025 organizamos el Foro Social “Protección de los trabajadores de infraestructura crítica en tiempos de guerra”, que reunió a alrededor de 60 representantes de sindicatos, organizaciones cívicas e instituciones estatales.
La cuestión clave fue la no implementación de una ley que garantiza asistencia financiera a los trabajadores heridos o muertos como resultado de ataques rusos. A pesar de arriesgar sus vidas diariamente, la mayoría de las solicitudes son rechazadas debido a obstáculos burocráticos.
Es decir, si una persona es herida o asesinada en su lugar de trabajo como resultado de acciones militares rusas, y su lugar de trabajo no está clasificado como infraestructura crítica, su familia no recibirá compensación del Estado.
Demandamos:
• acceso real a la asistencia garantizada por ley para todos los trabajadores de infraestructura crítica;
• fortalecimiento del rol de los sindicatos y de las inspecciones laborales;
• investigaciones justas de todas las lesiones y muertes;
• una economía que sirva a la sociedad, no solo al lucro privado.
Según nuestros datos, cada cuarta negativa del Fondo de Pensiones por falta de confirmación del estatus de infraestructura crítica es impugnada en los tribunales. El veinticinco por ciento de las solicitudes de apelación fueron preparadas por activistas de Sotsialnuy Rukh, y cuatro casos ya han recibido decisiones judiciales favorables.
También estamos profundamente preocupados por nuevas iniciativas de reforma de la legislación laboral que pueden debilitar la protección de los trabajadores. El proyecto de Código Laboral fue presentado al parlamento sin un acuerdo final con los sindicatos —un desprecio deliberado por el diálogo social.
Hoy los trabajadores son la columna vertebral de la resistencia y la supervivencia. Luchan en el frente, trabajan en hospitales, reparan el sistema energético y mantienen el transporte y la producción. Ucrania debe respetar y proteger a quienes la defienden y la sostienen.
Rusia intentó congelar a las ciudades hasta la muerte
En enero y febrero de este año, las ciudades ucranianas experimentaron una de las crisis energéticas más graves debido a los ataques rusos contra la infraestructura crítica. Los ataques con misiles y drones apuntaron deliberadamente a instalaciones energéticas que abastecen a la población civil.
En Kyiv, la situación fue especialmente crítica: cientos de edificios residenciales quedaron sin calefacción y se introdujeron apagones de emergencia para evitar el colapso del sistema.
La estrategia rusa era clara —destruir la infraestructura energética en invierno, privar a los civiles de calor y luz, crear una crisis humanitaria y quebrar la resistencia. Con temperaturas bajo cero, la falta de calefacción es una amenaza directa para la vida, especialmente para niños y personas mayores.
Sin embargo, la sociedad ucraniana continúa resistiendo. La gente se apoya mutuamente, construye redes de solidaridad y se niega a que el miedo o el frío quiebren su creencia en un futuro democrático.
Organización sindical de los mineros
Representamos a Kryvyi Rih —la ciudad más larga de Europa y el corazón de la industria del mineral de hierro de Ucrania. Es una ciudad de mineros y metalúrgicos.
Trabajamos estrechamente con el Sindicato Independiente de Mineros de Ucrania. Los mineros han organizado huelgas e incluso huelgas de hambre bajo tierra para exigir salarios justos y condiciones seguras.
Desde la invasión a gran escala, muchos mineros y metalúrgicos se han incorporado a las Fuerzas Armadas de Ucrania. Tomaron las armas para defender no solo el territorio, sino el derecho a un futuro donde el trabajo sea respetado y la dignidad protegida.
La clase trabajadora de Ucrania no es solo la columna vertebral de la economía —es la columna vertebral de la resistencia y la libertad.
Centros Sociales Independientes
Sotsialnuy Rukh apoya una red de Centros Sociales Independientes en Kyiv, Kryvyi Rih y Lviv. Estos centros brindan asesoramiento legal, apoyo psicológico, talleres y un espacio de solidaridad.
Apoyamos a trabajadores que enfrentan represión, estudiantes, personas desplazadas internas, mujeres afectadas por la violencia doméstica y familias de soldados. Durante los apagones, la gente va a cargar sus teléfonos y tomar té caliente —pero también construyen comunidad y fortalecen la participación cívica.
Dimensión política
Nuestro trabajo siempre combina dimensiones sociales y políticas. Los derechos de los trabajadores y la democracia son inseparables de la participación política.
Promovemos la educación política entre trabajadores y jóvenes, participamos en debates legislativos, organizamos campañas públicas y construimos solidaridad internacional.
En tiempos de guerra, esta perspectiva es aún más importante. Los trabajadores y la sociedad civil forman la base política de un futuro democrático y socialmente justo.
Sotsialnuy Rukh es casi la única organización en Ucrania con una orientación de izquierda que plantea la cuestión de la representación de los trabajadores en el gobierno. Contribuimos a avanzar en esta lucha a través de actividades educativas, conexiones internacionales y la formulación de demandas.
Palabras finales: perspectiva internacional y solidaridad
Luchamos no solo por nosotros mismos, no solo por Ucrania, sino para que ningún país en el mundo se sienta oprimido.
Vivimos en un mundo global donde todo está interconectado. La guerra, la desigualdad y la opresión atraviesan fronteras. Nuestra lucha forma parte de un movimiento internacional de trabajadores, activistas y sindicatos que buscan la justicia.
Creemos verdaderamente que llegará un día de paz en Ucrania —y que los derechos y la dignidad de la gente trabajadora serán protegidos. Creemos en una sociedad donde trabajadores, estudiantes, personal médico, mineros, mujeres y grupos vulnerables tengan una voz real y un poder real.
Llamamos a nuestros amigos y aliados en todo el mundo a fortalecer la solidaridad internacional: a mantenerse unidos contra la guerra, la ocupación y la injusticia social.
Porque la victoria de Ucrania es la victoria de un mundo democrático y justo.
Y por eso seguimos actuando, organizándonos y apoyándonos mutuamente —en Ucrania y en la comunidad global, donde los derechos de los trabajadores y la solidaridad son valores universales.
23 de febrero 2026