La represión contra las personas LGBTI+ en Turquía se intensifica aún más. El 13 de septiembre, una operación policial a gran escala apuntó a activistas, organizaciones LGBTI+ y organizaciones que luchan contra el VIH/sida.
El Ministerio de Justicia afirma que la operación afectó a 162 personas, nueve organizaciones y trece instituciones en quince provincias. También se han bloqueado decenas de páginas web y cuentas en redes sociales. El ministro de Justicia ha condenado a las organizaciones que, supuestamente, «promueven les LGBT y la inmoralidad», alegando que defiende a «nuestros niños, nuestros jóvenes y nuestras familias».
Esta represión forma parte de una estrategia política concreta. Desde hace ya varios años, las marchas del Orgullo se han prohibido con regularidad, han sido disueltas por la policía y han dado lugar a detenciones masivas de participantes y activistas. La declaración de 2025 como el «Año de la Familia» marcó un punto de inflexión: las autoridades comenzaron a presentar explícitamente a las personas LGBTI+ como una amenaza para la familia, les jóvenes, la demografía y el orden social. Erdoğan habla de «perversión LGBT» y de «tendencias desviadas» y afirma que «socavan la institución de la familia». Algunos proyectos de ley han llegado incluso a prever penas de prisión por comportamientos considerados contrarios al «sexo biológico» o a la «moral pública», así como por la promoción de dichos comportamientos.
Desde 2026, esta ofensiva se ha incorporado a la «Década de la Familia y la Población» 2026-2035. Por lo tanto, no se trata ni de una aberración puntual ni de mera retórica reaccionaria: es una política de Estado.
El régimen islamonacionalista de Erdoğan pretende reforzar, mediante el miedo, la censura y la represión, la imposición de sus valores patriarcales, misóginos y homófobos. Afirma proteger a la sociedad mientras que, en realidad, fomenta la inseguridad, la exclusión y la violencia. Nadie está a salvo bajo un régimen que criminaliza identidades, organizaciones, periodistas y movimientos sociales.
La verdadera amenaza para la vida de las personas en Turquía no es la existencia de personas LGBTI+, ni las luchas por la igualdad, el orgullo y la emancipación. La amenaza es este régimen neofascista, su política de odio, su destrucción de las libertades democráticas y su determinación de remodelar la sociedad según un orden capitalista autoritario, patriarcal y nacionalista.
Exigimos la liberación inmediata de todas las personas detenidas o retenidas por la policía en el marco de esta represión; el fin de la persecución de las organizaciones y activistas LGBTI+; el levantamiento de las restricciones y prohibiciones; y el cese de cualquier política destinada a criminalizar su existencia y su organización.
Reconocemos el temor de las personas LGBTI+ a la persecución bajo el régimen actual y apoyamos su búsqueda de seguridad, incluido el derecho al asilo en otro país. Instamos a todos los países a que abran sus fronteras a las personas solicitantes de asilo y a que pongan fin a las expulsiones.
Hacemos un llamado al movimiento obrero, a las organizaciones democráticas y a las fuerzas revolucionarias de todo el mundo para que denuncien esta represión, ejerzan presión política sobre el régimen turco y refuercen su solidaridad con las personas LGBTI+ y con todas aquellas que se enfrentan a la represión.
Defender a las personas LGBTI+ significa defender nuestra libertad. Ante la represión, nuestra respuesta debe ser internacional, unida y resuelta.
Declaración del Buró Ejecutivo de la Cuarta Internacional
16 de septiembre de 2026